tratamiento depresión

Tratamiento depresión

¿Cuántas veces hemos oído a algún amigo o familiar decir estoy deprimido…? Usamos este término en el lenguaje coloquial para referirnos a un mal día, a cuando estamos llorando con frecuencia, o incluso en momentos a lo largo de la vida, en los que hemos pensado que somos una carga para los demás…

Y es que, hay que tener cuidado porque la depresión a veces, lo confundimos con estar triste. Sin embargo, me gustaría aclarar, por poner a cada cosa en su lugar, que muchos podemos estar tristes en momentos o etapas determinadas de nuestra vida, ya que es una emoción básica que debemos de permitirnos sentir cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles y/o traumáticas. Pero otra cosa muy diferente es tener un problema del estado de ánimo.

tratamiento psicológico para la depresión

¿Quieres saber más…? Sigue leyendo.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

Es un trastorno emocional que principalmente cursa con un sentimiento de tristeza continuo y una pérdida de interés por realizar cualquier tipo de actividad. Afecta a los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de quien lo padece y causa diferentes síntomas físicos y emocionales.

Vamos ir viendo todo esto, poco a poco.

SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN

Según el DSM-IV (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales) para tener depresión clínica o también llamado, trastorno depresivo mayor debemos presentar al menos cinco síntomas (y obligatoriamente uno de los dos primeros), durante dos semanas.

    1. Estado de ánimo depresivo. Es decir, sí la mayor parte de nuestro día sentimos tristeza.
    2. Disminución del interés en casi todas las actividades y/o de las sensaciones placenteras relacionadas con ellas. La palabra técnica sería anhedonia, que es la incapacidad de disfrutar de la vida. También estos síntomas aparecen en el ámbito sexual (pérdida de interés por mantener relaciones sexuales, baja líbido,…)
    3. Cambios en la alimentación. Aumento o disminución del apetito y/o pérdida o ganancia de peso. Y esto, no se explica por otras causas. A veces, este síntoma que manifiesta nuestro cuerpo, puede ser la alarma que nos indica que detrás hay un problema del estado de ánimo.
    4. Problemas con el sueño. Insomnio o Hipersomnia. En muchas ocasiones, por ejemplo, el síntoma de no tener ganas de salir de la cama à es el origen de muchos pensamientos relacionados con el menosprecio hacia su persona “no valgo para nada, soy un inútil, todo el día en la cama…” Lo cual, es un bucle auto-destructivo que ahonda todavía más en el sentimiento de malestar.
    5. Agitación o inhibición motora. Exceso de nerviosismo o enlentecimiento de nuestros comportamientos.
    6. Sensación de fatiga o pérdida de energía. Debido a nuestra forma de pensar negativamente, estamos “agotados” física y psicológicamente.
    7. Sentirse menos valido o sentimiento de culpa infundado. Esa sensación de inutilidad/culpabilidad constante.
    8. Dificultades en la atención, toma de decisiones. Y estos a su vez, desembocan en sentimientos de inseguridad y baja autoestima.
    9. Pensamientos recurrentes de muerte.
    10. Pensamientos de suicidio sin un plan determinado, intentos de suicidio o un plan suicida.

En muchas ocasiones, los trastornos del estado de ánimo presentan comorbilidad con trastornos de ansiedad, los cuales frecuentemente se dan simultáneamente.

 

Diagnóstico de la depresión

Es importante realizar una entrevista con el paciente para evaluar los síntomas anteriormente descritos, el origen y el mantenimiento de los mismos y si está tomando medicación. Además de la actitud que presenta ante el tratamiento y su motivación hacia el cambio.

Además de presentar síntomas de anhedonia sobre todo aparece el concepto de tríada cognitiva. Esta consiste en tres patrones cognitivos:

  1. Una visión negativa de sí mismo: se ve desgraciado, con poca valía, torpe, enfermo,… y con tendencia a atribuir sus experiencias desagradables a un defecto suyo. Por ello, se subestima, se critica a sí mismo en base a sus defectos. Y piensa que no tiene los atributos necesarios para ser alegre ni feliz.
  2. Interpretación de sus experiencias de una manera negativa. Piensa que los que le rodean le piden cosas exageradas y/o le presentan obstáculos insuperables para alcanzar lo que se propone.
  3. Tiene una visión negativa del futuro. Anticipa un futuro que no va a cambiar, lleno de penas y frustraciones interminables. Tiene expectativas de fracaso.

Resulta útil también rellenar autoinformes como el Inventario de depresión (Beck, 1967; Beck, 1978) el cual, evalúa rápidamente la gravedad del problema así como, algunos síntomas como las ideas de suicidio. A su vez, los ítems del mismo, nos dan información sobre los pensamientos negativos.

Problemas que causa la depresión

Cuando el paciente decide dar el paso y pedir ayuda a un profesional bien, puede ser porque no puede más, porque alguien del entorno le ha pedido que acuda o su médico de cabecera o psiquiatría. En la mayoría de los casos acuden con una larga historia de convivencia con la depresión, con fármacos pautados desde hace ya tiempo y las mismas sensaciones de apatía, fatiga y pensamientos negativos recurrentes.

En muchas ocasiones, también debido a este problema psicológico se han quedado sin el apoyo de un contexto como la familia o los amigos. Además, debido a sus sensaciones y pensamientos pueden encontrarse desempleados. Todo esto, son factores que no predisponen; ya que, el tener una red de apoyo en estos casos como la depresión, es una variable que se considera como éxito.

Tratamiento depresión

La combinación de un tratamiento psicológico más el uso de antidepresivos hacen que el paciente mejore.

síntomas de la depresión

 Existen múltiples antidepresivos:

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). 

Son los que se suelen mandar en primer lugar porque causan menos efectos secundarios: citalopram (Celexa), el escitalopram (Lexapro), la fluoxetina (Prozac), la paroxetina (Paxil, Pexeva), la sertralina (Zoloft) y la vilazodona (Viibryd).

Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina

Duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR), la desvenlafaxina (Pristiq, Khedezla) y el levomilnacipran (Fetzima).

Antidepresivos atípicos

El bupropión (Wellbutrin XL, Wellbutrin SR, Aplenzin y Forfivo XL), la mirtazapina (Remeron), la nefazodona, la trazodona y la vortioxetina (Trintellix).

Antidepresivos tricíclicos e Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Los recetan cuando otros medicamentos no funcionan, porque pueden provocar efectos secundarios graves.

Mejor tratamiento para la depresión

 Cuando tengo un paciente con depresión, mi objetivo es que se restablezcan los niveles de funcionamiento que tenía el paciente antes de tener este bajo estado anímico. Por ello, combinO técnicas conductuales y cognitivas, ya que suelen ser lo que mantiene el problema en la actualidad. Sin dejar de lado, la evaluación y el tratamiento del origen de la depresión.

Os contaré algunas de las diferentes técnicas que llevo a cabo para ello:

Programa de actividades.

Sirve para contrarrestar la escasa motivación del paciente, su inactividad y su preocupación por las ideas depresivas. Sabemos que la inactividad va asociada a una intensificación de sus sentimientos negativos. 

A su vez, el registro de actividades me vale para tener pruebas de realidad; es decir, para poner a prueba la idea recurrente del paciente de “no puedo hacer nada”, “no hago nada en todo el día…” También, ayuda a la persona a darse cuenta de que el realizar actividades y salir de la inactividad, le proporcionan una mejoría.

Técnicas de dominio y agrado

Algunos pacientes si bien realizan actividades, no obtienen un nivel de satisfacción. ¿Por qué? Pues porque son actividades que en ningún momento le han proporcionado satisfacción, porque los pensamientos negativos no le permiten disfrutar de la actividad o porque no son capaces de atender a las sensaciones de agrado.

Así, el objetivo es que se haga una lista de actividades potencialmente agradables para el paciente y anote el grado de dominio y agrado asociado a cada una de ellas. El Dominio se refiere al sentido de logro que obtiene al hacer la tarea y el Agrado a los sentimientos de placer, diversión o alegría al realizar esa actividad.. Usando una escala de 0 a 5 puntos.

Al dar puntuaciones, me sirve para que los pacientes identifiquen los éxitos y se contrarreste el pensamiento absolutista de todo-o-nada.

Posteriormente, una vez el paciente es capaz de emprender actividades y ha modificado la estimación negativa de sus capacidades me centro en la parte cognitiva.

Psico educación

Donde explico la influencia del pensamiento sobre los afectos y la conducta.

Detectar y ajustar los pensamientos automáticos

Mediante un auto-registro de las cogniciones negativas. Para posteriormente, examinar y someter a pruebas de realidad dichas imágenes y sentimientos negativos. 

¿Cómo puede ayudarte un psicólogo a superar una depresión?

 Lo que más marca o define a los pacientes con depresión es la inactividad. Aunque en algunos casos, tenemos el polo opuesto que es la hiperactividad. La inactividad, comprende desde la postergación de pequeñas tareas del día a día hasta la ausencia total de actividades, de tomar decisiones,…

La inactividad da lugar a un peligroso círculo vicioso: 

  1. No hago una tarea y la postergo 
  2. Me siento mal conmigo mismo porque no he hecho lo que me había propuesto 
  3. Aumenta mi estado de ánimo deprimido y esto a su vez, vuelve a ser el origen de seguir postergando tareas.

Por ello, lo más importante desde la consulta es ayudar al paciente a romper este círculo vicioso cuanto antes porque esto, le lleva a convertir este círculo vicioso en un frustrante estilo de vida.

¿Qué necesitamos? En primer lugar, y lo más importante, que la persona quiera romper este círculo, que se sienta con ganas de auto-ayudarse y cuidarse a sí misma. Porque así, conseguiremos que la persona esté motivada y recordemos, que la motivación es el motor del cambio. Después, por mi parte, comenzaremos a trabajar la conducta del paciente. ¿Por qué? Porque nuestro estado de ánimo se modifica, si cambiamos la forma de comportarnos. Porque así, rompemos el círculo vicioso, del que hemos hablado antes.

Un paso sencillo y eficaz es que los pacientes no subdividan las actividades en las que sirven y las que no sirven. Es importante, que se dé valor a todas y cada una de ellas.

Empezar a hacer cosas es el objetivo. Porque cuando una persona lleva tiempo inactiva, tiene “tatuados” como digo yo, pensamientos negativos acerca de sí mismo. Porque ha dejado de hacer actividades y eso le lleva a estar continuamente “auto-machacándose” y esto a su vez, agrava más la situación y aumenta la incapacidad de tomar decisiones o realizar tareas. 

Por ello, la mínima actividad que llevemos a cabo por un lado, nos hará estar ocupados en cuerpo y mente así, los pensamientos negativos no aparecerán durante ese momento y por otro lado, estoy trabajando con el paciente que recupere la confianza en sí mismo y se auto-respete.

¿Cómo acabamos paciente y psicólogo con este círculo vicioso de la inactividad?

1- Modificando (que no deteniendo) los pensamientos negativos e irracionales

2- Así, los síntomas asociados a la activación fisiológica desencadenados por dichos pensamientos, no se producirán de una forma tan intensa o incluso, llegarán a desaparecer.

3- Si no ocurre un malestar físico… la persona no tiende al punto de origen de tener pensamientos sobre lo “desgraciado, inútil o fracasado qué es…”

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