Este blog, pretende crear un espacio seguro de reflexión y apoyo, para poder hablar de suicidio, un tema sensible, pero que no debe seguir siendo tabú. Hablar de suicidio, supone hablar de salud mental, de bienestar y de la posibilidad real de salir adelante.
Romper el silencio, y hablar de suicidio es el medio para empezar la prevención, y saber cómo brindar apoyo y esperanza.
MITOS Y REALIDADES SOBRE EL SUICIDIO
Acerca del suicidio existen muchas creencias erróneas, que lejos de ayudar, dificultan su prevención y el apoyo a quienes lo necesitan. A continuación, desmentimos una serie de mitos frecuentes.
- El que lo dice no lo hace.
FALSO: De cada 10 personas, 9 lo han verbalizado de manera explícita, y la otra ha dejado entrever su intención por medio de palabras, amenazas, gestos o cambios de comportamiento.
- Si lo han intentado una vez, no lo volverán a hacer
FALSO: Haber intentado suicidarse en el pasado, aumenta la probabilidad de que lo intente de nuevo, por lo que resulta fundamental brindar apoyo y seguimiento.
- Los suicidas son enfermos mentales
FALSO: Si bien es cierto, que los problemas de salud mental pueden ser un factor de riesgo, cualquier estresor puede precipitar una ideación suicida sin necesidad de que haya un trastorno mental.
- El suicidio no se puede prevenir, ya que ocurre por impulso y sin advertencia
FALSO: En la mayoría de los casos ha sido sobrepensado durante un tiempo y suele ir acompañado de una serie de señales de alarma conocidos como “Síndrome Presuicidal”, por lo que sí puede detectarse y evitar que se lleve a cabo.
- Cuando una depresión grave mejora, ya no hay riesgo de suicidio.
FALSO: El riesgo de suicidio aumenta, puesto que cuando la persona mejora, si las ideas suicidas aún persisten, es la etapa donde la persona ya tiene la energía suficiente para poder llevarlo a cabo.
- Los que intentan suicidarse no desean morir, sólo hacen el alarde
FALSO: Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, no se trata de un acto de manipulación o dramatismo, son personas con un sufrimiento intenso, y no encuentran alternativas.
- Si de verdad se hubiera querido matar, lo hubiera hecho.
FALSO: Las personas lo viven en un estado de ambivalencia, es decir, debatiéndose entre el deseo de morir y encontrar esperanza.
- Hablar del suicidio con una persona que este en riesgo, reduce el peligro de cometerlo
VERDADERO: En contra de lo que se suele creer, hablar sobre el suicidio con una persona en riesgo no incita a cometerlo, si no que reduce el peligro, la angustia y facilita la intervención y el apoyo social.
- Los que intentan suicidarse son individuos peligrosos, pues igual que intentan contra sí mismo pueden intentar contra los demás
FALSO: El suicidio, es un acto autoagresivo, y la amenaza es contra uno mismo, no contra los demás.
- El que se suicida desea morir
FALSO: El suicida está en una posición ambivalente, más que desear morir, quieren acabar con su sufrimiento.
- El que intenta el suicidio es un cobarde
FALSO: No se trata de valentía no cobardía, son personas que sufren y están pasando por un dolor profundo.
FACTORES DE RIESGO
El riesgo es multicausal, es decir, surge de la combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Identificarlos puede ayudar a prevenir situaciones de riesgo y brindar apoyo necesario.
Factores de riesgo biopsicosociales
Ciertas condiciones médicas y psicológicas pueden aumentar la vulnerabilidad:
Trastornos mentales, en concreto, los trastornos afectivos, la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad, y ciertos trastornos de la personalidad.
Consumo problemático de alcohol y otras sustancias.
Trastornos orgánicos, como la epilepsia, el daño cerebral, o la demencia.
Desesperanza y visión negativa sobre el futuro.
Tendencias hacia la impulsividad y la agresión.
Historial de abuso, trauma.
Duelo infantil
Enfermedades físicas graves o crónicas que generan dolor y sufrimiento.
Antecedentes de intento de suicidio o autolesiones.
Historia familiar de trastornos del estado de ánimo, alcoholismo o suicidio.
Factores de riesgo ambientales
El ambiente también juega un papel fundamental, especialmente en situaciones de crisis o cambios drásticos:
Pérdida de trabajo o dificultades económicas.
Ruptura de pareja o conflictos interpersonales importantes.
Relación abusiva en la actualidad.
Duelo, pérdida reciente o fechas que recuerden una pérdida traumática.
Problemas familiares derivados de una pérdida, abuso personal o sexual, o violencia
Acceso fácil a medios mortíferos.
Focos de suicidio en la localidad que ejercen un “efecto contagio”.
Influencia de casos de suicidio en el entorno cercano, lo que puede generar un «efecto contagio».
Factores de riesgo socioculturales
Ciertas condiciones sociales y culturales pueden influir en el riesgo, dificultando el acceso a la ayuda o reforzando pensamientos negativos:
Falta de apoyo social y sentimiento de aislamiento.
Estigmatización del que busca ayuda psicológica o psiquiátrica.
Barreras en el acceso a atención sanitaria, en concreto a servicios de salud mental y tratamientos para el abuso de sustancias.
Creencias culturales, que justifican el suicidio como una forma noble de resolver un dilema personal.
La idealización o romantización del suicidio en los medios de comunicación.

Grupos de Población en Mayor Riesgo
Algunos sectores de la población presentan una vulnerabilidad mayor frente al suicidio:
Adolescentes, especialmente si crecen en un entorno familiar desestructurado, hostil y con figuras parentales desproporcionadamente autoritarias. También aquellos que han sufrido acoso escolar, o que han vivido el suicidio reciente de una persona cercana.
Personas mayores, en concreto aquellas que viven en solas o con problemas de salud.
Mujeres víctimas de violencia de género y abusos continuados.
Inmigrantes, en relación a factores de adaptación, discriminación o falta de apoyo social.
Personas con problemas de adicción al alcohol u otras sustancias.
Víctimas de homofobia o discriminación.
Personas privadas de libertad o en situación de exclusión social.
SEÑALES DE ALERTA
Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o sobre su vida
- “No sirvo para nada”.
- “La vida es un asco”.
- “Mi vida no tiene sentido”.
- “Las cosas serían mejor si no estuviera aquí”.
- “Soy una carga para los demás”.
- “Toda mi vida ha sido desgraciada”.
- “Estoy cansado de luchar”.
- “Esto no tiene solución”.
- “Quiero terminar con todo”.
- “Las cosas no van a ir a mejor”.
Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte
- “Me gustaría desaparecer”.
- “Quiero descansar de todo”.
- “No quiero seguir viviendo”
- “Me pregunto cómo sería la vida si no estuviese aquí”.
- “Quiero quitarme de en medio, pero no sé cómo”.
- “Nadie me quiere, así que, qué más da…”.
- “No merece la pena seguir aquí”.
- “Ya sé cómo quitarme de en medio”
- Despedidas verbales o escritas: “Quiero que sepas que en todo este tiempo me ayudaste mucho…”
Cambio repentino en su conducta
- Irritabilidad y cambios de humor.
- Elevado consumo de alcohol.
- Periodo de calma y tranquilidad repentino después de un periodo de angustia y gran agitación. Aunque podría ser erróneamente interpretado como mejoría, puede ser una señal de peligro inminente.
- Aparición de heridas recientes en alguna de parte del cuerpo.
- Regalar objetos personales, preciados y con valor sentimental.
Las Conductas de Cierre: Son cosas que la persona hace antes de suicidarse para despedirse, cerrar sus asuntos, o “hacer las paces” con los demás:
Son ciertas acciones que la persona realiza para cerrar asuntos pendientes o despedirse:
- Regalar pertenencias y objetos valiosos.
- Buscar nuevo hogar a sus mascotas.
- Visitar de forma inesperada a familiares o amigos cercanos, con los que había perdido contacto.
- Despedidas inusuales muy cariñosas o efusivas.
- Redactar testamentos o notas de despedida.
- Poner en orden temas financieros y seguros.
- Eliminar perfiles de redes sociales, salir de grupos whatsapp, publicar frases ambiguas…
Suicidio y autolesiones
Las autolesiones no siempre son la antesala del suicidio, sin embargo, cuando se repiten de manera continuada, pueden aumentar la tolerancia al dolor, lo que puede desencadenar en una muerte accidental.
Por lo tanto, si bien es cierto que no deben considerarse de forma automática, como intento de suicidio, si no se atienden adecuadamente, aumenta el riesgo de accidente. Asimismo, las autolesiones son formas de expresar un sufrimiento que no saben como regular, o una forma de pedir ayuda, es por ello, que es imprescindible no ignorar, ni minimizar estas señales, dándoles la importancia que merecen.

CÓMO AYUDAR A ALGUIEN CON IDEAS SUICIDAS
¿Cómo es recomendable tratar a una persona que está pensando en suicidarse?
- Toma en serio cualquier señal o comentario
Presta atención cuando alguien haga comentarios sobre el suicidio, ya sean de forma directa o indirecta. Alrededor del 80% de las personas que se suicidan, han expresado de manera explícita sus intenciones.
- Escucha de forma activa.
Escuchar, reprimiendo el impulso de confrontar a la persona, y soltar frases vacías y superficiales como “la vida es bonita…” “si no tienes problemas…” “si tienes todo para ser feliz…”. Aunque pueden tener buena intención, pueden hacer que la persona se sienta más incomprendida.
En su lugar, deja que se exprese, sin interrumpirla y buscando entender y empatizar con ella, con frases como “cuéntame cómo te sientes”, “quiero que sepas que estoy aquí para lo que necesites”, “debe ser muy difícil todo lo que estás pasando”…
- Sé honesto y cercano
No necesitas tener todas las respuestas, solo mostrar empatía y sinceridad.
- “No puedo imaginar por lo que estás pasando, pero quiero que sepas que estoy aquí”
- “Quiero ayudarte, pero me siento impotente por no saber que hacer ahora”
- Hablar directa y claramente y valorar el riesgo
Pregunta de forma directa y sin rodeos sobre lo que está sintiendo:
- ¿Cómo te sientes?
- ¿Qué ideas suicidas tienes?
- ¿Tienes algún plan? ¿Sabes cómo lo harías, cuándo o dónde?
¿Qué te lo impide o te lo impediría? - ¿Has escrito alguna nota de despedida?
Cuantas más respuestas tenga y más precisas sean, mayor es el nivel de riesgo.
- Mantener la calma
Conserva la calma, mostrando comprensión y empatía por la situación. Tu serenidad puede ayudar a disminuir su angustia.
- Busca soluciones temporales
Intenta buscar soluciones prácticas, aunque sean temporales. El objetivo es ganar tiempo, aplazar la decisión y llegar a la conclusión de que “el suicidio es una solución definitiva a un problema temporal.
- Retirar el acceso a medios letales
Retira cualquier objeto o sustancia que pueda servir para autolesionarse, incluyendo el acceso a una cantidad peligrosa de medicamentos.
- Busca ayuda profesional
Puedes recurrir a servicios de emergencias, atención primaria, y centros de salud mental.

¿Qué no se debe hacer NUNCA?
- Minimizar el riesgo o quitarle importancia
Aunque la persona haga comentarios sobre el suicidio con frecuencia, nunca debemos ignorar las señales o interpretarlo como una llamada de atención, es una persona que está pidiendo ayuda, para una situación que nos sabe gestionar. Sea de la forma que sea, debemos prestarle atención.
- Juzgar, culpar o ridiculizar
- “Eso es de cobardes”
- “No entiendo cómo puedes pensar en algo tan horrible”
- “Nos quieres manipular”
Este tipo de comentarios, pueden provocar más dolor y aumentar la sensación de soledad e incomprensión.
- Retar o provocar
Nunca desafíes o provoques a alguien en crisis con frases como:
- “Si quisieras hacerlo, ya lo habrías hecho”
- “Hazlo, a ver si te atreves”
Este tipo de comentarios, aumentan el riesgo de desencadenar una acción impulsiva.


